Opinión: Cisne Negro (Black Swan)
Cisne Negro era la película que con más ganas esperaba, desde hacía semanas ya había oído hablar de ella y las críticas en EEUU habían sido muy buenas. Ayer por fin la vi.

Cisne Negro
Natalie Portman es Nina Sayers, una bailarina que ansía más que ninguna otra cosa triunfar en el ballet. Su ambición se encuentra alimentada por su madre, una frustrada bailarina, que vive a través de su hija lo que ella no pudo vivir. Nina se encuentra controlada completamente por su madre que la tiene encerrada en su niñez sin dejarla crecer. Tras mucho sufrimiento Nina consigue el papel protagonista en el Lago de los Cisnes, un papel que le exigirá madurar pero que la llevará a perder el control de su vida.
La película está perfectamente ejecutada y tiene escenas muy buenas. Según he podido leer, el mundo del ballet se encuentra fielmente retratado, desde el estrés de las pruebas hasta las secuencias donde Nina adecua sus zapatillas de ballet. Por otra parte, la enfermedad que comienza a padecer Nina, la esquizofrenia, está muy bien captada, como los brotes se producen cuando la persona se encuentra en los mayores momentos de estrés o cuando toma drogas. Durante toda la película las alucinaciones auditivas y táctiles, muy características de esta enfermedad, están constantemente presentes. El espectador puede apreciar todo lo que siente la protagonista a través de los efectos especiales que no cansan y sin ellos no sería posible entrar dentro del mundo de Nina. Si algo transmite la película es la angustia de las alucinaciones. Su BSO (como no podía ser de otra forma) me ha gustado, aquí puedes escucharla.
No puedo decir mucho más de la película porque, aunque me ha gustado y la recomiento, la trama e historia no tienen más que aportar. No es una película de Oscar pero la actuación de Natalie Portman es mi apuesta favorita para mejor actriz.
“Opinión: Cisne Negro” escrito y publicado originalmente en MagMeld




Yo acabo de verla y he de decir que me esperaba algo más a muchos niveles. Sabía lo que iba a ver, la idea general: una bailarina llamada Nina se obsesiona con la perfección y pasa por un auténtico calvario para poder dar vida tanto a Odette, la dulce princesa hechizada, como a Odile, su perversa y sensual némesis. Un paralelismo se establece entre Odette y Nina, y Odile y Lesly (otra bailarina que parece más indicada para el papel, a pesar de no ser tan perfecta técnicamente, por ser más natural y “alocada”), y así Nina ve a Lesly como una amenaza y a la vez como un objeto de deseo, por encarnar lo que ella trata de ser y no parecer logarlo.
¡Una vez que ya sé por el trailer que la película va a ir de eso, no puede ser que no me sorprenda en absoluto su evolución según la estoy viendo! La simbología es tan obvia que sé por el color de la ropa de ensayo de las bailarinas lo que va a pasar en cada escena. Y luego está el tema de la “excelentísima actuación de Natalie Portman”. Vamos a ver… en la película que yo vi se mantiene básicamente en un mismo registro: el de la joven atormentada y altamente exigente consigo misma que es incapaz de disfrutar de su momento de gloria porque ve fantasmas amenazantes donde no los hay. Que no digo que sea un personaje fácil, pero no es COMO EL DE LA BAILARINA QUE ENCARNA A ODETTE Y ODILE! En ningún momento adquiere el personaje sensual y hechicero, esa faceta sólo se atisba a través de la escena de baile del cisne negro, y para eso el maquillaje hace todo el trabajo de expresión. Ella no llega a interpretar dos personajes opuestos, como la gente se empeña en repetir en sus alabanzas a Portman, y es algo que para mí ha faltado en la película. Era necesario.
Y ya por último — OJO QUE VOY A HABLAR DEL FINAL DE LA PELÍCULA, DEJA DE LEER SI AÚN NO LA HAS VISTO ———————————————————————
Vale que queda muy teatral y muy simbólica la lucha entre los dos personajes/personalidades enfrentados en Nina, pero… ¿bailar el segundo acto con un espejo clavado en el estómago? ¡¡Venga ya!! Como licencia artística me parece DEMASIADO. No puedo dar ningún tipo de credibilidad a semejante final, y me pone de muy mal humor, porque hasta entonces me parecía que la película era, aunque no de quitarse el sombrero, al menos satisfactoria . Pero es que el hecho de que el final sea así de IMPOSIBLE DE CREER sólo consigue crisparme. Lo siento, no es buscar “tres pies al gato” ni ponerse meticuloso…. estamos hablando de dos cosas importantísimas: 1) la contraposición entre realidad y paranoia: lo que representes en el plano de la realidad, que sea REALISTA, por favor, y 2) hablamos de ballet! Los abdominales sujetan las piernas, ¿cómo es que no sólo ha podido seguir respirando y permanecer erguida, sino que ha niquelado el segundo acto de la obra, que es precisamente el que más precisión técnica requiere, si tiene un objeto punzante clavado en medio del abdomen, y se está desangrando? ¿Y se supone que debo obviar esa pregunta al contemplar el final de la película porque es la solución más adecuada en cuanto a simbología y estética? Lo siento, sencillamente, no puedo.
Muchas gracias por tu comentario Allegro, si bien la mayoría de las críticas son demasiado aduladoras, quizás tu peques de lo contrario.
Ambos estamos de acuerdo que la película no es de Oscar (y así ha sido) y en que todo lo que vemos parece el trasfondo para una historia principal que no nos han mostrado, esa fue la sensación con la que me quedé yo, sin embargo la actuación de Portman es la mejor de todas las actrices nominadas (y así ha sido en los Oscar)
Por una parte te quejas de lo poco realista que resulta bailar con un cristal en el abdomen y por otra ves necesario que Nina hubiera cambiado totalmente su personalidad cuando, en mi opinión, es bastante menos realista ese cambio de personalidad total. El final me pareció estupendo, me lo creí y disfruté, no hay que darle más vueltas.
Un saludo.
De nada, Lúgh.
Me parece que me has malinterpretado, yo no digo que esperase que Nina cambiase de personalidad (de hecho, ODIO cuando en literatura o cine se plantea un personaje con tal inconsistencia), sino simplemente que se notase más en su actuación (y no sólo a través del baile final) ese desequilibrio entre la perfecta comedida y la sensual desenfrenada. Porque exceptuando ese beso que le planta al coreógrafo entre bambalinas no llega a actuar como se nos insinúa en la película. Y eso es lo que me mosquea, que se llega a hacer el efecto del traje nuevo del emperador: como se nos dice que está ahí, acabamos por verlo. Pero es más bien un holograma.
Es una pelicula rara y llevada al extremo, yo creo que es una pelicula que trama mas del transtorno bipolar que de otra cosa, las enfermedades mentales son algo muy serio que no se trata en la pelicula como devería, disfrazar la locura con el arte no me parece ético.